SOPERA FLORA DANICA
DINAMARCA, SIGLO XX
Elaborada en porcelana esmaltada y dorada
Sellada Royal Copenhagen
Decorada con motivos vegetales inspirados en grabados botánicos de época
Cuenta con plato base
Con catálogo explicativo
Detalles de conservación
28 x 36 x 36 cm
El primer servicio de Flora Danica, una de las obras maestras de la artesanía danesa del siglo XVIII, fue encargado en 1789 por el rey de Dinamarca, originalmente, se cree, como regalo para Catalina II, emperatriz de Rusia, quien, sin embargo, falleció antes de que se completara. La elaboración del servicio duró doce años, hasta que en 1802, por orden real, se detuvo la obra. El servicio, que para entonces constaba de 1800 piezas, fue entregado a la Casa Real danesa y utilizado por primera vez en el cumpleaños del rey Christian VII en 1803. Hoy en día existen más de 1500 piezas de este magnífico servicio, que aún se utiliza en la Corte Real en ocasiones especiales. La mayor parte del servicio se exhibe en el Castillo de Rosenborg en Copenhague, y algunas piezas se prestan a museos daneses.
El segundo servicio de Flora Danica se realizó para la boda de la princesa danesa Alexandra en 1863 con el príncipe de Gales, más tarde rey Eduardo VII, y ahora se encuentra en Sandringham House. Desde entonces, Flora Danica se ha producido regularmente y hoy en día es una de las decoraciones más codiciadas del mundo. Entre los encargos particulares, cabe mencionar un servicio para sesenta personas que el Gobierno danés obsequió a la princesa Ana María de Dinamarca con motivo de su boda en 1964 con el rey Constantino XIII de Grecia.
La producción de este servicio requiere la mayor maestría artesanal en todas las etapas. Los bordes dentados y el calado de platos, fuentes y cestas de fruta se cortan a mano; y las flores en relieve de las tapas y asas se modelan a mano, pétalo a pétalo.
El servicio Flora Danica recibe su nombre de la gran obra botánica que se publicó en Copenhague entre 1761 y 1883, cuyas pinturas de flores en las diferentes piezas del servicio se copiaron de las láminas a color de estos volúmenes. Las decoraciones están pintadas a mano con colores sobre vidriado y son copias exactas de los grabados originales, apareciendo el nombre en latín de la planta en el reverso de cada pieza, como en el primer servicio. Tras la cocción final, la pesada decoración dorada se pule a mano con una piedra de ágata. Todo este fino trabajo artesanal, llevado a cabo según las tradiciones de casi dos siglos, otorga a Flora Danica una posición única en la historia del arte cerámico.
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