JUAN CORREA
(MÉXICO, ACTIVO 1674- 1739)
SAN JUDAS TADEO
Óleo sobre tela
Firmado "Juan Correa F.", referido "S. JVDAS THADEO"
Detalles de conservación y restauración; repintes
195 x 117 cm
Publicado en: Elisa Vargaslugo, José Guadalupe Victoria, et. al., Juan Correa, su vida y su obra, catálogo, tomos II (328 pp.) y IV (84 y 85 pp.)
En la pintura novohispana, las representaciones de los apóstoles ocuparon un lugar fundamental. Los llamados apostolados —series dedicadas a los discípulos de Cristo— fueron especialmente frecuentes entre finales del siglo XVII y las primeras décadas del XVIII, cuando artistas como Juan Correa, Cristóbal de Villalpando, Juan Tinoco y, posteriormente, Miguel Cabrera, contribuyeron a consolidar este género.
Juan Correa destacó particularmente en este tipo de composiciones. Su pincel dejó distintos conjuntos de apóstoles que circularon por iglesias y colecciones tanto en la Nueva España como fuera de ella. El conocido Apostolado conservado en Antigua, Guatemala, es uno de los ejemplos más importantes de esta producción; a él se suman otros conjuntos y pinturas aisladas que permiten reconocer la amplitud que alcanzó este tema dentro de su obra. Su sobrino, Nicolás Correa, hijo del también pintor José Correa, continuó esta tradición familiar durante las primeras décadas del siglo XVIII. De su mano conocemos otro Apostolado del que han sobrevivido distintos lienzos en Durango.
Entre los apostolados, San Judas Tadeo ocupa un lugar singular. Apóstol y mártir, su imagen ha acompañado durante siglos la devoción de los fieles y, con el paso del tiempo, alcanzó una presencia especialmente profunda en México. La tradición lo convirtió en uno de los santos de mayor cercanía popular, asociado particularmente con quienes buscan auxilio en momentos difíciles.
Sus atributos pueden ser la escuadra, la alabarda, la espada o la maza, vinculados a su vida y martirio. En la pintura virreinal, la escuadra de carpintero adquirió particular importancia como atributo identificativo, y es precisamente la que sostiene el santo en este lienzo. Aunque corresponde propiamente a Santo Tomás, su incorporación a la iconografía de San Judas fue suficientemente extendida como para convertirse en uno de sus signos reconocibles.
El festejo de San Judas Tadeo tendrá lugar este 28 de octubre, fecha que coincidirá con la celebración de su festividad y con la subasta de esta obra. Así, el legado pictórico de Juan Correa, nacido hace más de tres siglos, vuelve a encontrarse con una devoción que permanece viva hasta nuestros días. Porque estas imágenes no sólo conservan un valor artístico e histórico: son también depositarias de la fe, la esperanza y la devoción de quienes, generación tras generación, han encontrado en ellas una forma de acercarse a lo sagrado.
Vargaslugo, Elisa, José Guadalupe Victoria, Gustavo Curiel, Pedro Ángeles Jiménez, et al. Juan Correa. Su vida y su obra. México: Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Estéticas, 1985–1994; tomo I, 2017.
Martínez Romero, Adolfo: “Noticias sobre tres apostolados pictóricos del primer tercio del siglo XVIII localizados en la ciudad de Durango.” en Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, vol. 41, no. 115 (2019), pp. 243-266.
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